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A
finales de mayo, una especie de angustia silenciosa recorrió la capital y
el interior. Eran hombres y mujeres de los estratos alto y medio de la
pirámide social en búsqueda de tranquilizantes. Urgían grageas de tipo
ansiolítico cuya denominación suele escucharse en conversaciones
desprevenidas de trabajo y en ocasiones en el hogar. Necesitaban
alprazolam, el reconocido Tafil, pero se había agotado.
RAZONES
Panama Papers
Precisamente
a principios de mayo, el Gobierno Federal de los Estados Unidos anunció su
sanción en contra de un grupo económico panameño, semanas después de la
irrupción de los Panama
Papers.
En aquellas semanas de estimulaciones foráneas, los consumidores de
ansiolíticos debieron afrontar además su disminución en el mercado. Un
recuadro suministrado por el Ministerio de Salud muestra el ingreso de 2
mil 801 gramos de alprazolam hasta el presente mes de junio, en comparación
con el consolidado de 2015 cuando se registró la incorporación de 9 mil 392
gramos.
Apreciado el comportamiento del país en los
últimos años desde la academia universitaria, puede explicarse el porqué
del uso masivo de los tranquilizantes.
Trabajadores que dieron el salto a la clase media en años recientes, los de
crecimiento económico, inmersos ahora en hipotecas, cuotas de autos,
tranques y más obligaciones en el hogar. Algunos de ellos consumen
tranquilizantes a precios más bajos en comparación con la denominación
reina del alprazolam.
TRÁFICO.
Los
tranques y las calles congestionadas son fenómenos cuya presencia era menor
en Panamá. Ahora son el pan de cada día.
HOMOGÉNEO
La
congestión de personas, las filas eternas y la gente desesperada que
aumenta diariamente.
COMPORTAMIENTO
Una cantidad creciente de habitantes de Panamá va a las farmacias en
búsqueda de tranquilizantes sin una fórmula médica prescrita debidamente.
Las personas de ese segmento de la población quizás hayan sido recetadas de
manera correcta, pero su ansiedad a toda prueba las hace buscar nuevos
médicos para lograr su Tafil del día.
Una
funcionaria del Ministerio de Salud hace la salvedad de que una parte de
estas sustancias controladas se reexporta a otros mercados. Aunque
dice que los índices de consumo interno llegan a aproximarse a las cifras
totales de importación y que las variaciones interanuales obedecen a
veces a remanentes de periodos anteriores.
Los vaivenes del crecimiento económico de Panamá parecen retratar el
consumo del producto con la descripción arancelaria 29339100, encabezado por
el alprazolam. Su importación apuntó un aumento de 229% entre 2013 y 2014,
cuando se detectó un incremento en el producto interno bruto del país de
7.5% y 6.2%.
Pusieron de moda, primero con discreción, más tarde como un comentario
simpático, el axioma de “una Tafil al día nunca es cobardía”. Entonces
incorporaron en su “dieta” cotidiana la pastillita blanca, azul o morada,
según el orden ascendente del gramaje, para invocar el sueño, hallar la calma
antes de subir al avión, relajarse en la víspera de un negocio.
REFERENCIAS
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